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| La Playa de los Picos de Europa | ||||
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Por su estratégica situación geográfica y su belleza natural, esta pequeña villa costera es uno de los principales destinos turísticos del Norte de España. La ciudad se extiende sobre una plataforma ganada a las aguas de la ría a lo largo de los últimos siglos, y la relativa modernidad de sus cimientos han permitido que el trazado de sus calles sea amplio y ordenado, de acuerdo con las normas urbanísticas de Carlos III, bajo cuyo reinado se acometió el ensanche de la Villa y el puerto.
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El centro de este escenario natural es el río Sella (aquí convertido en ría). A ambos lados de la ría están los dos núcleos urbanos: junto al puerto y la ría, está la Villa vieja, con sus casonas, iglesia, el tren y el mercado. Al otro lado de la ría se alza junto a la playa, la zona residencial. Une ambos lados un largo puente, que además de prolongar los paseos marítimos, sirve de meta al Descenso Internacional del Sella. |
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Playa de Santa Marina |
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El río Sella, ancho y lento frente a la Villa, se estrecha de pronto (encajonado entre la Punta del Arenal y el Paseo de la Grúa) para unirse al Mar Cantábrico y formar la playa de Santa Marina, que -siglos antes- fue territorio de dunas, varadero de lanchas y solar de industrias balleneras. Dos montes flanquean la concha de la playa de Santa Marina: en poniente se alza Somos, con el faro sobre su cima, y en el otro extremo, junto a la Villa, está el monte Corvero (antiguamente frecuentado por Cormoranes), que está coronado (desde hace aproximadamente cinco siglos) por la ermita de Guía, antaño dotada de artillería para defender el puerto, y hoy convertida en un impresionante mirador, desde el que se puede abarcar todo el horizonte marino, la playa, el estuario y la desembocadura del río Sella, el puerto, la Villa, las suaves praderías de los alrededores y los formidables acantilados del Corvero. |
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Como telón de fondo este panorama se alzan en el Sur los montes de Santianes, que separan este territorio del resto del mundo. Por encima de estos montes se alzan mas allá las cumbres de los Picos de Europa, que avisan de que las bellezas y maravillas se extienden por toda la región. |
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INDICE |
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Gastronomía |
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Para visitar |
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| Historia | ||||
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Los primeros vestigios de vida en la desembocadura del río Sella, se remontan al Jurásico (uno 150 millones de años atrás), y consisten en abundantes pisadas de dinosaurio impresas en las rocas de esta era, que forman parte de los acantilados de la costa de Ribadesella y Vega. Las huellas que dejaron en lo que entonces era un delta fluvial y pantanoso, aparecen hoy verticales en las laderas de los acantilados. En el entorno de Ribadesella se han detectado pisadas de un tamaño comprendido entre los 15 cm. y los 65 cm, correspondientes a dinosaurios tanto bípedos como cuadrúpedos. |
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La presencia humana se remonta al Paleolítico Superior como lo atestiguan los restos arqueológicos encontrados en la Cueva de Tito Bustillo (antes Pozu La Cerezal) y en otras cuevas locales. |
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Las primeras referencias escritas son del siglo I a.C. y pertenecen al griego Estrabón, que menciona que la ría de Noega separaba a los astures de los cántabros. Ptolomeo citó también a Noega y al río Saelia, y Pomponio Mela citó igualmente al río Salia. En la época prerrománica, la capital era Octaviolca -junto al Sella- y los dominios se extendían hasta Colunga, Arriondas y Llanes. |
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La romanización no fue excesiva, aunque han aparecido restos romanos (como las lápidas funerarias de El Forniellu). |
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La fundación formal de la Villa se sitúa en el siglo XIII, unificándose los territorios de Leces y Meluerda (una a cada lado del río) y formándose la unidad municipal que existe hoy. Durante la Edad Media, los astilleros (que se nutrían de la madera que hacían bajar por el río Sella) y el comercio marítimo (especialmente de sal), dieron a la Comarca un esplendor considerable. La carencia de comunicaciones terrestres hicieron que un puerto como este tuviera un papel clave para el abastecimiento de todo el territorio. |
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Las actividades más rentables eran la captura de salmones (con red) en el río Sella (controlada por el Gremio de Mareantes) y la caza de las ballenas que invernaban en esta agua. La situación política durante este período fue muy agitada, ya que la riqueza natural y la estratégica situación del territorio eran disputadas por casas nobiliarias como la de Quiñones, Alvarez de las Asturias, Ruiz de Junco o Trastámara. |
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Durante los siglos XIV y XV las luchas fueron constantes, hasta que la casa de Quiñones se adueñó de la Villa -reinando Juan II-, pero en el año 1.488 los Reyes Católicos desalojaron a esta familia (enviándola a las Babias leonesas) y recuperaron estas tierras para la corona (junto con Cangas del Narcea, Llanes y Tineo). |
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En el año 1.517 el emperador Carlos V -en su primer viaje a España- visitó la villa de Ribadesella tras desembarcar en Tazones, y durante este siglo se fortificó y dotó de artillería el recinto de la ermita de Guía con objeto de defender el puerto de los corsarios y escuadras de Felipe II. |
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Durante el siglo XVIII Ribadesella intentó consolidarse como primer puerto asturiano y punto de enlace con Castilla, pero el proyecto presentado perdió frente a Gijón, ciudad donde finalmente se hicieron las inversiones (junto a la carretera por Pajares), no obstante en el año 1.781, Carlos III adjudicó las obras de mejora del puerto y ensanche de la Villa, que no se terminarán hasta un siglo mas tarde. |
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Durante la invasión francesa (que paralizó los trabajos), la Villa fue utilizada como cuartel de retaguardia y puesto de avituallamiento de las tropas del general Ballesteros, que resistió junto al río Deva, hasta que -en el año 1.810- el general francés Bonet rompió las líneas y entró en Ribadesella. |
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En el año 1.865, ya finalizado el ensanche, se construyó un puente de madera sobre el río Sella. Este puente fue sustituido por otro de hierro en el año 1.892, que fue destruido durante la Guerra Civil en el año 1.937. En 1.940 se inauguró el puente de hormigón actual. |
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| FIESTAS | ||||
| Principales fiestas de Ribadesella: | ||||
| * Descenso internacional del río Sella | ||||
| * Febrero: Carnaval o 'antroxu' | ||||
| * Semana Santa (con un magnífico vía crucis nocturno por el muelle, iluminado por antorchas) | ||||
| * Junio: San Juan | ||||
| * Julio: Nuestra Señora de Guía (con procesión marítima) | ||||
| * Agosto: Santa Marina (con procesión marítima) y la Feria del Queso | ||||
| * Septiembre: San Miguel | ||||
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| DESCENSO INTERNACIONAL DEL SELLA. La Fiesta de las Piraguas | ||||
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Es una fiesta folklórico-deportiva, declarada de Interés Turístico Internacional. Es la más importante del verano asturiano por su espectacularidad, gracias al magnífico marco geográfico (el río Sella, la ría, los Campos de Ova, Ribadesella) y por la inmensa afluencia de público que año tras año sigue el evento. |
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Todo comenzó en el año 1.929 con una excursión en piragua de lona que hicieron Dionisio de la Huerta y un amigo, por el río Piloña (afluente del Sella). En el verano del año 1.930, bajaron con un compañero más el río Sella, desde Arriondas hasta Ribadesella, muy despacio, saboreando el paisaje del río, la sombra fresca de los avellanos y las leyendas de trasgos, xanas y tritones mitológicos que tanto gustaban a Dionisio (auténtico padre y fundador del descenso del Sella). Continuaron repitiendo la excursión cada año, pero ya compitiendo entre ellos y siendo jaleados por los amigos desde la carretera. |
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Dionisio de la Huerta |
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El Descenso y la fiesta crecieron en los años 40 y 50, alcanzando su plenitud en los 60, con un alto nivel deportivo internacional y un importante aparato folklórico. En estos años quedó fijada la 'liturgia' de la fiesta: el desfile, los 'coriquinos', la salida en verso, Don Pelayo, Pialla, la cohorte de tritones, la vestimenta de chaleco, montera y collar de papel, la romería en los Campos de Ova y la verbena en diferentes rincones de la villa. |
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La fiesta comienza a primeras horas de la mañana, al salir desde Ribadesella y Oviedo hacia Arriondas los 'trenes fluviales' (trenes de vía estrecha que van paralelos al Río Sella deteniéndose en puntos concretos del recorrido para que los pasajeros puedan bajar y acercarse al río) abarrotados de gente para ver la salida del Descenso. A las 11:00 comienza por las calles de Arriondas un desfile alegre y multitudinario de 'Selleros' disfrazados, que, caminando o a bordo de todo tipo de artilugios rodantes, siguen la carretera hasta Ribadesella, donde los piragüistas esperan impacientes. Tras los versos rituales de la salida ('...guarde el público silencio y escuche nuestra palabra ...') que leyó Dionisio de la Huerta hasta su fallecimiento en 1.995, a las 12:00 en punto se ordena la salida, que es el punto culminante, el momento mas esperado (junto con la llegada). |
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El ambiente se electriza al instante. Cientos de piraguas se lanzan juntas al río. El fragor y la tensión se apoderan de los que quieren navegar y de quienes los contemplan. Los golpes de las paladas, el batir de la espuma, el rodar de los cantos y el griterío ensordecedor que se eleva por el valle apenas deja escuchar los últimos versos del pregón ('... pero corramos al tren, vamos a la caravana, todos a Ribadesella, para presenciar quien gana'). |
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A partir de aquí, comienzan dos carreras distintas: la deportiva que pondrá a prueba la fortaleza y astucia de los participantes, y la folklórica, alegre y desenfadada. En la línea de meta se aguarda con expectación mientras la megafonía va indicando quien va en cabeza o que equipos están luchando por la victoria. |
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Por la última curva aparecen los primeros, remando desaforadamente para cubrir los quinientos metros que los separan de la meta. El público está ya a la vista. El tren fluvial llega con el tiempo justo. Cincuenta mil gargantas aclaman a los vencedores, cuyos nombres serán grabados en el monolito del puente de Ribadesella. |
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Siguiendo la tradición inaugurada por Dionisio y los pioneros del Sella, piragüistas y romeros se desplazan hasta los cercanos Campos de Ova, donde se celebra una comida campestre multitudinaria, se duerme la siesta bajo los chopos, se contempla a los grupos folklóricos, se baila y se les entregan los trofeos a los campeones de las diferentes categorías. |
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De vuelta a Ribadesella, la fiesta continua hasta el amanecer estando siempre presente la sabia consigna 'diviértete y deja que los demás se diviertan' |
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