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Uno de los mayores placeres para quien se acerca al Principado de Asturias es el de disfrutar de un recorrido completo por el arte y la cultura que sus diferentes pobladores nos han legado a lo largo de los siglos. |
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Este recorrido puede comenzar adentrándose en las cuevas de Tito Bustillo, el Pindal, Candamo o el Buxu, donde muy significativas muestras de pintura y grabados parietales nos acercan a la sensibilidad artística de los hombres del Paleolítico. |
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El Neolítico se caracteriza por el abandono de las cuevas, favorecido por las mejores condiciones meteorológicas. El Dolmen de Santa Cruz, el ídolo de Peña Tú y el Museo Arqueológico de Asturias son escalas obligadas para entender esta época en la que se establecen las primeras explotaciones mineras en la región. |
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El siguiente gran hito cultural (desde el siglo V A.C. al I D.C.) lo constituye la llamada 'Cultura Castreña'. Los Castros de Mohías, San Chuis y sobre todo el de Coaña, evocan la primitiva presencia de los que fueron llamados 'astures' por los romanos de la época de Augusto. La más interesante muestra del paso de los romanos por la región la constituye sin duda las Termas del Campo Valdés en el mismo casco urbano de Gijón. En el siglo VIII comienza una de las etapas más relevantes de la cultura asturiana: nace el Reino de Asturias. Reino cristiano en oposición al resto de la Península bajo poder musulmán, y con él nace un arte elegante, original, perfectamente adaptado a su entorno y muy avanzado pese al aislamiento de este reino. |
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Es el Arte Prerrománico Asturiano - cuyos monumentos más representativos han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO- que merece por si solo una visita a Asturias para admirar obras como Santa María del Naranco, San Salvador de Valdediós o San Julian de los Prados por citar alguna de las mas conocidas. |
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A partir del siglo XV el arte Románico deja en Asturias innumerables muestras en forma de pequeñas iglesias rurales como San Juan de Amandi, San Esteban de Aramil o de importantes colegiatas y monasterios como Santa María de la Oliva, San Antolín de Bedón, San Pedro de Teverga y muchos otros. |
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El Arte Gótico tiene su máxima expresión en la Catedral de Oviedo y posee otras muestras importantes en Santa María de Llanes o la casa de los Valdecarzana en Avilés. |
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El Renacimiento se hace patente en Asturias con algunos años de retraso. A este estilo pertenecen los palacios de Velarde en Oviedo y de Revillagigedo en Gijón. En esta época comienza el arreglo o construcción de antíguas torres medievales en casonas solariegas que siembran la campiña asturiana. |
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Esta actividad conoce su máximo auge con la llegada del Barroco -Siglos XVII y XVIII- al que pertenecen edificaciones como el antiguo Hospicio de Oviedo -hoy Hotel de la Reconquista-, la iglesia de San Isidoro, el claustro del monasterio de Cornellana o la Colegiata de Pravia, cuyo retablo es una pieza maestra de este estilo. |
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A finales del siglo XIX llega al Principado la última gran corriente artística y cultural de nuestra época: el Modernismo. A este movimiento pertenecen la mayoría de las llamadas 'casonas de indianos' entre las que destacan la Quinta Guadalupe -actualmente Museo Archivo de Indianos-, el Palacio de Sotiello en Piloña, Villa Rosario en Ribadesella o el Hotel Palacete Peñalba en Figueras. |
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El siglo XIX en Asturias es el siglo de la revolución industrial. Algunas construcciones industriales a caballo entre los dos últimos siglos, resultan especialmente sorprendentes e interesantes por su estética y por lo que representan, como el Pozo de San Luis y la vieja factoría de Duro&Cía en Langreo o el Poblado de Bustiello en Mieres |
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